Días como este, frío y nieve... y sin el calor del Paraíso.... me traen a la memoria fogonazos de mi juventud en Izarra y las horas al calor del hogar de lectura y música .... Y si bien las bandas de esa época que me hicieron crecer son variadas, si recuerdo un libro que leí a los 16 años, el primer libro que me impresionó de verdad y me planteó muchas preguntas (despertando en mi las ganas de saber, de preguntarme... anidando en mi espíritu la rebeldía) fue Demian de Hermann Hesse, y la marca de Caín, que lejos de ser un estigma, es un signo de distinción, de rebeldía, de valor, de seres humanos distintos, que no comulgan con el orden establecido ("la gran costumbre" siempre Cortázar)...
Os transcribo dos párrafos del libro y os invito a leerlo, hoy para mi no es lo mismo, entonces tenía 16 años.
“-¡Muy sencillo! El estigma fue lo que existió en un principio y en él se basó la historia. Hubo un hombre con algo en el rostro que daba miedo a los demás. No se atrevían a tocarle; él y sus hijos les impresionaban. Quizás, o seguramente, no se trataba de una auténtica señal sobre la frente, de algo como un sello de correos; la vida no suele ser tan tosca. Probablemente fuera algo apenas perceptible, inquietante: un poco más de inteligencia y audacia en la mirada. Aquel hombre tenía poder, aquel hombre inspiraba temor. Llevaba una «señal». Esto podía explicarse como se quisiera; y siempre se prefiere lo que resulta cómodo y da razón. Se temía a los hijos de Caín, que llevaban una «señal». Esta no se explicaba como lo que era, es decir, como una distinción, sino como todo lo contrario. La gente dijo que aquellos tipos con la «señal» eran siniestros; y la verdad, lo eran. Los hombres con valor y carácter siempre les han resultado siniestros a la gente. Que anduviera suelta una raza de hombres audaces e inquietantes resultaba incomodísimo; y les pusieron un sobrenombre y se inventaron una leyenda para vengarse de ellos y justificar un poco todo el miedo que les tenían. ¿Comprendes?"
“Con estos pensamientos no acababa de llegar a ninguna conclusión. Una piedra había caído en el pozo: el pozo era mi alma joven. Durante mucho tiempo esta historia de Caín, con el homicidio y la «señal», fue el punto de partida de mis intentos de conocimiento, duda y crítica”.
Como banda que oía en esa época, ahora que ha muerto Kevin Ayers, esos discos que te comentaban.... Soft Machine....
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